19.7.09

Stop. Tiempo de reflexiones astrológicas.
Ya mis extremidades que se expanden por toda la galaxia no tienen a quien iluminar, a quien eclipsar, a quien darle luz para que brille a la par de las estrellas que iluminan el cielo durante las noches que el cielo se muestra sin una espesa nube.
¿Acaso ya el motivo de mi existencia sólo sea iluminar para que los demás vean? ¿Ya no habrá vuelta atrás a mi eterna soledad? ¿Podré dejar de creer, para afirmarme de una vez?
Veo a todas las estrellas con sus planetas, con sus lunas embellecidas por los rayos de sus soles, y siento nostalgia...
¿Qué será este sentimiento? ¿Algún día entenderé por qué?
Tierra de no creer. Tierra de hacer que no se crea. Maldita Tierra. Interpuesta en el eclipse de mi alma, alma que sólo sabe escupir fuego.
¿Y ahora quién me dirá las cosas que siempre quise escuchar? ¿Quién vendrá a buscarme sólo para verme reír y llorar? ¿Cuántas galaxias tendré que recorrer para iluminar a mi luna, otra vez?
Siempre en el mismo lugar, mientras veo girar tantas cosas a mi alrededor, que ya no puedo ni quiero manipular.
No veo la hora de envejecer, de que mi luz ya se extinga, de convertirme en un agujero negro y de llevarme conmigo todo lo que orbita a mi alrededor.