6.7.09
No me canso de dar vueltas, sólo para marearme. Es una cualidad mía, que no sé si llamarla virtud o defecto. Aunque parezca un chico arriba de una calesita, disfruto de cada una de las vueltas que voy dando en este zamba, haciendo las mil y una, y siempre volviendo al mismo lugar. De chico me mareaba hasta vomitar, y hoy no estoy muy lejos de eso...