21.1.09

La Ratoncita Divina

A ver... ¿te imaginás una persona sin escrúpulos y sin amor a nada de lo que haya a su alrededor? ¿Alguien a quién lo único que le importa son sus propios intereses? ¿Un ser extraordinario más común de lo que parece? ¿Un poco loco y a la vez más cuerdo que cualquier otro?
En nuestro interior todos llevamos algo parecido a eso...
Pero como de quién yo hablo hoy, nadie podría percatarse, ni sentir, ni vivir como lo hace él. Y aunque lo hicieran como él, no causaría el mismo efecto...
Asqueroso, podrían pensar algunos. Otros ni piensan, ignoran que hayan cosas parecidas. O muy pocos, parecidos a mi, ven a alguien semejante, a un confidente, a alguien de fierro, a un sin fin de adjetivos que no bastan para calificar la magia que emite su ser.
¿Cuándo te vi? ¿Cómo empezó? ¿Terminará? ¿Nos volveremos a ver?
Y no son sólo esas preguntas, hay tanto que quisiera decirte, y no me salen cuando te tengo presente. No es que no pueda. Siempre te las arreglas para que deje de lado todos mis pensamientos cuando llegás, y cuando te vas los reforzás cada vez más.
Te vi por vez primera hace muchos años... yo era pequeño (de mente) y ni me percaté de tu existencia. Luego entendí que te gustaba pasar desapercibido.
No sé si fue un sueño tal vez realidad, pero con el tiempo empezamos a forjar milagros. Milagro tenerte cerca lo fue para mi, porque a tu lado siempre me siento seguro, incluso cuando inculcás esa inseguridad en los demás, de la que tanto me suelo percatar. Tu valentía, tu optimismo y tu modo de persuación también los podría incluir en tantas otras virtudes o defectos, vaya uno a saber...

Habremos vivido un numero incontable de rituales, no muchos, pero más de los que pude compartir con otros. Estoy feliz de que haya sido así. Y tus palabras que no cuestan nada, a veces agradables, las tengo grabadas desde el día que me vi partir.
Voy a volver, voy a ir al sur otra vez, y otra vez....