Una rubia y un chino miraban desconsolados
la tarde caer
mientras de fondo una risa sin sentido
aullaba detrás
Mi conciente espiritual
Y mi guía hacia la verdad
Se interrumpieron al ver a la rubia pasar
Más alejado me sentía de mi
Luego de creerme superior
Y pensar que eso ya no me llenaba...
La rubia ya se había ido
cuando el chino
asomaba mis espaldas
y mi cabeza ya transitaba
esta paradoja singular.
Y las miradas
se posaban en mis ojos
¿O en quién más?
Y miraba, y miraba...
"no confíes en tus ojos
todavía no saben ver muy bien"
recordaba que un amigo
me había dicho una vez
Cuantas caras
Y el chino no se ofusca
mientras la risa toma
ritmo a tambor.