28.1.09

Me levante con ganas de escribir. No sé que quiero escribir, tengo ganas de tantas cosas menos de escribir. Pero a la vez desde que me levante no puedo dejar de hacerlo. Es algo tan ridículo no poder decir nada más que lo de siempre, intentando buscar un sentido a ésto, llegando a terminar quebrado todos los días, los sonidos de siempre, el aire de siempre, la rutina de todos los días, incluso ya me conozco todas las situaciones que se van a desplegar.

Dentro de un rato va a sonar el teléfono, ¿Quién creés que va a ser?
Luego de fingir como todas las tardes y decir a todo que si o que no, vuelvo a mis pensamientos cotidianos, o a distraerme con lo de siempre. A veces cambia un poco, cuando me lo dispongo, o cuando inoportunamente se presenta una actividad para realizar.

Todo este descanso me ha dado un tiempo incontable para acomodar mis ideas, pensar, recordar, extrañar... como extraño aquellos días...

Me causa gracia... era todos los días igual, pero me arreglaba para que todos los días fuera diferente. Luchaba en mi cabeza para que pareciera diferente. Le buscaba la vuelta. Hice de todas las rutinas que conocía, la más divertida que pudo existir. Había incontables números, actuaciones, guíones e incluso improvisaba. "La farsa actual" de todos los días...

Los días son todos diferentes, sin embargo. Nunca terminan de cerrarme y siempre hay algo que mínimamente me hace sentir bien. Está la alegría de todos los días y creo que con éso hago este tiempo incierto un poco más llevadero. Me alegro que las cosas se hayan dado así, aunque me sigo perguntando qué habría pasado si mis decisiones hubieran sido otras, dónde estaría ahora... y no está bueno que siga socavando en lugares que ya no van a existir.

Era suspirar cada mañana, quejándome y sin chistar, salir corriendo al colectivo, llegar una hora tarde al trabajo, ver que todavía nadie había llegado, darle al verde su uso cotidiano, simular la locura, a veces dormir en horas de trabajo, comer todo lo posible, reirme a carcajadas con Pablo, hacer todo lo debido, terminar a horario para poder salir a disfrutar de las horas libres...

La entrada triunfal de todos los días (después de pasar por el shoping-disco-zen) ver como todos posaban sus miradas en mi, delirar la primera hora, y luego ponerme a estudiar como era debido. Salir a los recreos, conversar amenamente con Sabrina o con las idiotas de primero...
Ir al baño a seguir mambeando, a tomar el heroíco trago de vez en cuando.... fumar por los pasillos, dominar la escuela, el mundo, tener a todos a mis pies... qué tiempos!

Terminó. Viene un año nuevo en todo sentido. Han cambiado las cosas. Debí cambiar.

Era volver todas las noches... ser mal recibido... muchas veces no recuerdo ni como lograba entrar... costaba embocar la llave... tambaleando lograba ir a la cama. Los murmullos al día siguiente eran los de siempre, pero no importaba, necesitaba estar fuera de esas paredes, aunque fuera en mi mente. Era duro soportar todas esas críticas, pero uno las toma como de quien viene...

La salida triunfal... delirar a Alfredo... caminar por el exitante camino hasta el 13... y todo lo demás...

Cesar, Lío, Francisco, Lucas, Jorge, Gonzalo, Chiky, Walter, y seguramente alguno más que no recuerde, como al Coni....

Y quién iba a imaginarse que un Fantasma Velez pasaba todas las tardes por esas callejuelas, y la pasamos bien varias veces, nos encontramos de vez en cuando, y también lo llevé adonde el quería ir... un gran compañero detrás del espejo para jugar a las cartas.

Ver todo eso me demuestra que todavía puedo esperar un montón de cosas, y aunque nadie lo crea, de todo éso ya no me queda nada.
Hoy en día pienso en empezar de vuelta, así lo prefiero, mi pasado arrastra esos lindos recuerdos, como también las cosas que ya no quiero recordar, y lamentablemente una cosa terminará siempre relacionandose con otra, y será un volver a empezar de nunca acabar (como le digo siempre a Facu).
Extraño todo, pero como Matías me dijo una vez, "extrañar = olvidar".