2.12.08

Dos Palabras...

Ya me disponía a realizar uno de mis sueños mayores, subir a un taxi y decirle al conductor "siga a ese coche" , como sucede en las películas, cuando descubrí con horror un detalle que me paralizó: había dejado mi maleta en la tienda de discos, con Gloria... Mientras veía alejarse al gordo y el taxi me esperaba con la puerta abierta, vacilé: ¿Y si dejaba la maleta y volvíamás tarde a recogerla? No. La sola idea de separarme de ella me cerraba la boca del estómago.
Me alentó recordar el nombre del elefante aéreo que me trataba dulcemente de "pichón", pues estaba en cada uno de los bultos de su también pesado equipaje: López Calva... Jordi López Calva, más un cuchillo y un tenedor cruzados, una extraña marca de identidad. Supuse que no sería demasiado difícil hallarlo en la guía telefónica.
Me disculpé al taxista con el pretexto de un olvido que era real y afronté el regreso al hall con todas las precauciones. Di un larguísimo rodeo para evitar las puertas de acceso más frecuentadas y me hubiera puesto la careta del Pájaro Loco si la hubiese tenido a mano con tal de que el trucho quiosquero no me identificara.