6.12.08


Una persona sociable encerrada en un recipiente geométrico reniega de la gente que hay a su alrededor, pero no hace nada por apartarse de ella. ¡La necesita tanto!

Aunque su única necesidad es no sentirse solo, lo único que hace dentro de ese recipiente es apartarse del grupo, buscando su lugar, sentado en su silla, esa que nadie quiere ocupar.

Ninguno de los otros se pone a mirar las inmensidades que se esconden en el ambiente, su horizonte se les cruza constantemente y les impide ver en su imaginación.

Luces de mil matices iluminan la oscuridad de su alma, mientras con sus manos de matar, toma la hoz que su amigo el Diablo le regaló, y así, con su palabra, empieza su recorrido en busca de saciar su sed de sangre, mutilando a cada paso con su hoz, a toda alma sin corazón.