26.4.09

Querido compañero: ¿Nunca has sentido la subestimación de otros hacia tu persona? ¿Cuántas veces han callado nuestras voces por creerlas inferiores? Dime si no es verdad, que apartan los ojos de los tuyos en cuanto tus labios empiezan a formar figuras.
Todos nacemos con un poco de esto, de aquello y lo otro. Todos lo llevamos dentro y son las acciones de los demás lo que van despertando estas sensaciones en nuestra alma. Pocos somos los que tenemos la capacidad de ver un poco más allá y sentirnos desesperados, desahuciados, reprimidos, e incluso esclavos de otros por no pensar igual. Y de este don, o esta desgracia que nos da la vida, exprimimos cada uno de los dolores de nuestra alma, convirtiéndola en sangre que brota por nuestros poros, cayendo al suelo desvaneciéndose en el aire como si fuera humo.