24.11.08

¿Qué, cómo, cuándo, dónde?

Y qué esperabas? otra vez escuchar otro sin fin de delirios?
No, esta vez te equivocaste.
Llegó el día de ver dónde me encuentro. En una silla, frente a este monitor que pocas ganas tengo ya de seguir mirando.
Me se llenan los dedos de sangre al pedo, puesto que estoy tan bien que nada me molesta, conté todo lo que había que contar y me quede vacío, como ese valde de alquitran que tanto te fumas cuando nadie te presta atención.
No estoy animicamente bien, de hecho, mis animos han ido decayendo este último tiempo por que las soluciones se fueron alejando y dieron la vuelta al mundo podría decirte, pero poco me importa por que ya están de regreso, aunque les falte la mitad del trayecto.
Andaba pensando, que estoy pensando mucho y me estoy olvidando de lo más importante, yo. Ando tirado por ahí sin ver más allá de mi horizonte, que es muy amplio, y me pierdo en la nada, que es mi cabeza, y que si mal no recuerdo te conté ya muchas veces que en la nada te encontrás con todo lo que necesitás.
Bien, concluyo que ya no necesito nada, me llené de muchas cosas en estos últimos tiempos y lo que queda es esperar. Desesperar ya no tiene sentido.
Promesas van, promesas vienen, y yo sigo aquí. No te sientas atacado ni nada... las promesas son las que me hago a mi mismo y me cuesta cumplir. La gente dejala ahí, hoy precisamente no está en el medio.
Yo veo que cuando me cierro al mundo vuelven todos esos fantasmas del pasado y mis lagrimas ya ni ganas tienen de caer al suelo, me sequé por dentro, y no se ni si me sigue funcionando el corazón. Sigue latiendo. ¿Ese es un buen síntoma?
Lo único que tengo ahora es un camino, un ideal, y una guía para caminar sin pensar demasiado. No necesito más.
No vengo a decirte nada concreto, simplemente, venía a contarte esto.


P.D.: Ah... y si seguías pensando en quién habla... obvio que lo hacemos los dos.