Desde que soy un hombre práctimacemente nuevo, me permito cosas que antes me negaba por cosas ajenas a mi. La independencia personal que gané durante este tiempo (que no es mucha, pero por el momento me satisface) me hizo reflexionar este y otro tipo de cosas. ¿Para qué negarme a mi mismo placeres que la vida me ofrece, aunque sea el Diablo quien me lo ofresca?
Preguntas como esa resuenan en mi cabeza cada vez que me encuentro conmigo mismo...
A veces me pregunto si no seré demasiado anormal, si mi forma de pensar algún día me va a afectar, si pensar tanto me va a matar, y me pregunto tantas cosas más... el estado ideal un día de estos va a hacer estragos en mí.
Pero no sólo yo me encuentro entre mis ideas. Hay tantas personas que me afectan y que recién ahora yo me doy cuenta...
Es un estado raro en el que me encuentro cada día. Con el tiempo voy mejorando las cosas que suceden a mi alrededor, pero otras tantas siguen ahí. Y yo sigo acá...